8 sept. 2013

Despedida...

Hoy es el último día de un pequeño proyecto el cual hace casi 2 años que empezó su aventura. ¡Cómo pasa el tiempo! Con él me propuse no más que compartir mis experiencias con aquellos que estaban interesados en cambiar a una alimentación más consciente. Creo en el fondo que si sólo a una persona le ha servido ya el esfuerzo a merecido la pena. Viendo los comentarios vertidos, las críticas en general y las estadísticas del blog puede uno irse satisfecho por haber participado con su granito de arena. La página seguirá suspendida en la red para aquell@s que el destino les tenga reservado un encuentro y un posible cambio. Afortunadamente este blog sólo es uno más de los miles de pueblan internet y están apoyando un nuevo hábito en la forma de alimentarnos.

Tras 3 años de comer sólo lo que produce la madre tierra tu conciencia cambia radicalmente. Es un hecho comprobado que es posible vivir de esta manera, y poco a poco la sociedad irá evolucionando hacia una alimentación más sutil y acorde a otros patrones. Mientras tanto, paciencia con los demás y a predicar con el ejemplo si así lo vemos.

Recomiendo también el hecho de no adscribirse a ninguna corriente alimenticia, si no ser nosotros mismos desarrollando una conciencia plena y amorosa en cada acto. No animo a nadie, por tanto, a ser vegano, vegetariano o marciano… sino a ser uno mismo descubriéndose y trayendo un nuevo orden a sus vidas. Siempre que me preguntan sobre mi estilo de vida y alimentación respondo lo mismo: yo no soy vegano, soy Ignacio. ¿Por qué adscribirnos a etiquetas que nos condicionan la vida? Aconsejo soltar todo tipo de esquemas mentales que nos impiden ser libres.

Decir también que he aprendido muchísimo de todo este proyecto, a la vez de tod@s aquellos que he conocido por aquí y hemos compartido cientos de opiniones. A veces puede que haya sido maestro para algunos, pero os aseguro que me considero siempre alumno de Tod@s. Gracias por vuestras enseñanzas.

Nada más. El maestro termina así su tarea y se retira a su interior un tiempo. Luego meditará y atenderá al nuevo camino por el que desea seguir su vida.

Abrazos desde el corazón y hasta siempre.



7 sept. 2013

Nestor Palmetti: alimentación viva y salud

Este video del gran nutricionista Nestor Palmetti resume maravillosamente los 'porqué' de una correcta alimentación. Os aconsejo que presteis atención, especialmente, a sus palabras en el minuto 30; en él da una explicación excelente sobre la relación conciencia-alimentación. Es verdad que aún no queremos darnos cuenta de lo que supone una alimentación consciente para nuestra vida. Disfrutadlo. 



En este enlace podeis encontrar sus libros como autor:

Plato combinado 12

Variado plato combinado para degustar: unos fideos de arroz como alternativa a los tradicionales de trigo, una ensalada de aguacate como grasa saludable, unos azukis cocidos y saltados con ajo y algas; finalmente unas hojas de apio en salteado corto. A disfrutar el menú. 


Fideos de arroz con tamari y cebolla
Ensalada de aguacate, lechuga y pepino
Azukis con ajo y nori
Hojas de apio en salteado corto

Plato combinado 11

Plato nuevo: unos makisuhis (aquí), ensalada de algas (aquí), salteado de brotes de soja con tamari y una ricas tortas de pan de centeno (aquí). Con esto menú va uno bien alimentado, os lo aseguro. Disfrutadlo. 


Sushi macrobiótico
Salteado de brotes de soja con tamari
Ensalada agridulce de algas
Crackers de centeno

Victor Truviano: vivir sin alimentos

¿Es posible vivir sin alimentarse? ¿Existen seres humanos que no lleven a cabo esta actividad esencial? Os presento a Victor Truviano, el cual lleva más de 3 años sin tomar nada sólido o beber líquido alguno. En esta entrevista nos explica como su manifestación en la vida no requiere de ese acto tan importante. No estoy diciendo que debamos hacer lo que él, simplemente que veamos que existen personas que trancienden la necesidad de ingerir alimentos: son los llamados seres pránicos o también autótrofos.


Potaje de azukis con setas y cebolla

El azuki es una legumbre que nos viene regalada por la gastronomía oriental. Su forma es de pequeña judía, color rojizo y en muchos lugares se le denomina tambien 'soja roja'. Tiene un ligero toque dulzón, posee poca grasa y es de más fácil digestión que el resto de judías. Con ella podemos elaborar infinidad de platos, pero en esta ocasión vamos a preparar un guiso con cebolla y setas. Espero que os guste. 


Ingredientes:

150 gramos de azukis
2 litros de agua (8 vasos)
5 setas shiitakes deshidratadas
10-15 setas Cha Shu Gu deshidratadas
½ cebolla grande
1 pizca de eneldo
1 pizca de curry
1 pizca de comino
1 pizca de pimentón dulce
Salsa de tamari o soja
Aceite de oliva de alta calidad
Sal no refinada

Dejamos los 150 gramos de azukis 12 horas en remojo. Escurrimos y reservamos.
Dejamos las setas 2 horas en remojo, las lavamos posteriormente, cortamos y reservamos.
Cortamos la cebolla finamente, dorándola en aceite junto a las setas. Salamos durante el proceso.
Posteriormente preparamos una olla con el azuki, el salteado de cebolla y setas, los 2 litros de agua, las especias, un chorreón de tamari y sal a gusto.
Ponemos a fuego vivo y cuando rompa a hervir dejamos 70-80 minutos de cocción. 
Cuando estén tiernas las legumbres estarán listas para servir.

Plato combinado 10

Veamos el menú de hoy: un salteado de brócoli y tempeh, un poco de quinoa cocida saltada con anacardos y unas endivias a la plancha con puré de sésamo. Bastante rico ¿no? :)


Salteado de cebolla, brócoli y tempeh
Quinoa con anacardos y levadura de cerveza
Endivias a la plancha con puré de sésamo tostado

Sushi macrobiótico

Hace tiempo realicé un paso a paso para hacer sushi (aquí). En esta ocasión quiero presentar la versión macrobiótica-vegana de estos riquísimos makisushis. Se han cambiado cosas como el arroz blanco por el integral, los condimentos del interior o el azúcar por el sirope de ágave. El resultado de esta receta es de 10. Probadlo y me diréis.  :)


Ingredientes

Para el arroz:
300 gramos de arroz integral
1 cucharadita de sal no refinada


Relleno del sushi
:

4-5 láminas de alga nori
2 cucharadas de semillas de sésamo
1 aguacate maduro
½  pepino
½  zanahoria
Mostaza molida


Sushi-zu o vinagreta para el arroz:
3 cucharadas de vinagre de arroz
2 cucharadas de sirope de agave
1 cucharadita de agua
1 pizca de sal


Para la salsa de los sushis:
Salsa de soja o tamari
Semillas secas de pimienta cayena


I. Ponemos el arroz en un escurridor e introducimos dentro de un recipiente amplio con agua. Empezamos a lavar bien, removiendo los granos con la mano para ir quitando todo el almidón sobrante. Removemos el agua turbia que va quedando y repetimos el proceso hasta obtener un agua clara (unas 7-8 veces).
II. Ponemos a hervir el arroz con una cucharadita de sal, el doble de agua y bien tapado. Cuando rompa a hervir, ponemos a fuego bajo y dejamos que se haga lentamente hasta que se evapore el agua.
III. Extendemos el arroz integral hervido en una superficie amplia para que aire y se enfrié. Tras 10-15 minutos de reposo añadiremos el sushi-zu, bien mezclado, sobre el arroz y removeremos todo muy bien.
IV. Ahora cortaremos los ingredientes de relleno en tiras largas y también tostaremos un par de cucharadas colmadas de semillas de sésamo. Reservamos todo.
V. Sobre la esterilla de hacer sushi, la cual cubriremos con un film transparente para no ensuciarla, ponemos una hoja de alga nori (con las vetas en la misma dirección que el bambú de la esterilla) y extendemos bien el arroz (no una capa muy gruesa), dejando libres los extremos superior e inferior del alga -un espacio de 1 cm- para que cierre bien luego.
VI. Estos extremos los humedecemos con agua para que se unan bien al enrollarlo todo. Un poco más arriba de la mitad del alga ponemos las verduras de forma horizontal. Sobre ellas esparcimos un poco de mostaza molida y sobre la superficie del arroz unas cuantas semillas a gusto de sésamo tostado. Comenzamos a enrollar todo apretando bien la esterilla.
VII. Cuando esté listo el rollo lo sacamos de la esterilla y cortamos por la mitad con un cuchillo bien afilado. Cortar posteriormente cada mitad en su mitad. Obtendremos así 8 piezas de cada hoja de alga. Debemos usar un buen cuchillo que corte perfectamente.
VIII. Servimos las piezas junto a un poco de salsa de soja o tamari; si preferimos que pique añadimos unas semillitas de pimienta cayena a la salsa. También podemos optar por el tradicional wasabi.

6 sept. 2013

Plato combinado 9

Plato combinado el de hoy bien cargado y variado: unas papitas pequeñas cocidas con piel (aquí) y aliñadas con tamari, un salteado largo de calabacín y cebolla con cúrcuma, unas habichuelas verdes cocidas y un poco de amaranto (aquí). Más sano y nutritivo imposible. Disfrutadlo.  :)


Papas cocidas con piel en tamari
Habichuelas verdes cocidas
Salteado de calabacín y cebolla con cúrcuma
Amaranto en cocción básica

4 sept. 2013

Amaranto en cocción básica

Presentamos hoy un cereal (o más bien pseudo-cereal) de increible calidad protéica. Para todos aquellos veganos o vegetarianos que tengan dudas de donde obtener sus proteinas diarías ya no tienen excusas. El amaranto tiene mayor cantidad protéica que cualquier otro cereal y de un altísimo valor biológico (más aprovechables por nuestro organismo). 



Debemos dejar claro esto, pues como ya se vió en el mito de las proteinas al organismo le interesa principalemnte obtener los aminoácidos esenciales que el no puede fabricar. Y aquí la carne animal ofrece unos niveles muy normalitos y a la altura de la mayoría de cereales (como el trigo, por ejemplo). Por tanto, no hay necesidad de matar para obtener esos aminoácidos esenciales, pues puedes sacarlos -incluso en mayor cantidad y calidad- del reino vegetal. ¡Sólo es cuestión de querer investigar!

Concretamente el amaranto (u otro pseudo-cereal como la quinoa) ofrecen niveles de aprovechamiento muy por encima de la carne animal, así que no nos sigan viniendo con más 'tontás' de que comer cadáveres te ofrece mejor calidad proteica que las verduras. 

Dejo un dato: el alimento que ofrece la mayor calidad protéica, y a la vez altísimamente aprovechable por nuestro organismo, es el huevo.


Ingredientes:

1 medida de amaranto
3 medidas de agua
Sal no refinada


Ponemos a fuego vivo el agua junto al amaranto y un poco de sal. Cuando rompe a hervir bajamos al mínimo el fuego y dejamos tapado para que se cueza lentamente. En unos 15-20 minutos estará bien cocido y listo para servir.

Batido de algarroba

Para refrescarnos de los últimos calores del verano viene bien un batido fresquito de cacao o algarroba. Podeis usar indiferentemente cualquiera de las dos opciones, aunque yo prefiero esta última versión por gustarme muchísimo el sabor y encima no tener grasas. Es rápidísmo de hacer y no hace falta batidora u otro utensilio eléctrico. Está delicioso, probadlo. 


Ingredientes:

1 cucharadita de harina de algarroba tostada
Sirope de agave
Leche vegetal
fría

Añadimos en un vaso una cucharadita de harina de algarroba tostada, un chorreón generoso de sirope y unas gotas de leche vegetal fría. Mezclamos todo bien hasta obtener una melaza de color oscura. Vertimos ahora el resto de leche fría a gusto, removemos con una cuchara y servimos.

Plato combinado 8

Hoy un rico arroz con cúrcuma (aquí), unas croquetas de mijo (aquí) y un salteado de verduras y tofu para completar el plato (aquí) A disfrutarlo.


Arroz integral con cúrcuma
Croquetas de mijo
Chop-suey macrobiótico

3 sept. 2013

Chop-suey macrobiótico

Vamos con un rico chop-suey de verduras y tofu. En este caso concreto he optado por un salteado corto, es decir, saltar poco tiempo las verduras para que queden lo más crocantes posible. Puede hacerse también con un tiempo más largo si lo decidis, así como elegir las verduras que más os gusten. Disfrutadlo.


Ingredientes:

Verduras recomendadas:
Col, zanahoria, cebolla, pak choi, brotes de soja, champiñones y calabacín

Otros ingredientes:

Tofu duro
Salsa tamari o de soja
Semillas de sésamo
Aceite de oliva de alta calidad

Cortamos todas las verduras en trozos así como el tofu en dados. En una sartén, vertimos un chorrito de aceite y salteamos a gusto todos los ingredientes. Añadimos durante el proceso salsa de tamari o de soja y mezclamos todo bien. Servir con unas semillas de sésamo ligeramente tostadas.

El mito de las proteínas

El siguiente texto pertenece al periodista, y gran conocedor de la cultura oriental, Francisco López-Seivane (Cosas que aprendí de Oriente, Oberon, 2005). En él nos explica, de manera inteligente, como no hay necesidad de consumir carne animal para obtener las reservas de proteínas y aminoácidos de nuestro cuerpo. Os animo a que lo reflexioneis y podais daros cuenta de las mentiras que nos llevan colando durante años.


“[El mito de las proteinas] Está intrínsecamente unido al consumo de carne. Como la proteína animal es más parecida a la humana, se cree que es de más fácil asimilación. Sólo la ignorancia puede explicar que tamaño despropósito se haya convertido en una creencia extendida. Toda proteína, animal o vegetal, ha de descomponerse en el organismo humano en sus nutrientes básicos, los aminoácidos, que, posteriormente, son utilizados por el cuerpo para construir la proteína humana. Existen 23 aminoácidos, de ellos 15 pueden ser producidos por el cuerpo y 8 han de ser ingeridos. A esto se le denominan esenciales. Comiendo regularmente frutas, verduras, nueces, etc., estamos recibiendo todos los aminoácidos necesarios. No existen aminoácidos esenciales en los animales que éstos no hayan ingerido de las plantas. De hecho, los animales más fuertes y proteicos se alimentan exclusivamente del reino vegetal. La extendida noción de que ingiriendo carne uno se hace más fuerte no es más que un triste soniquete de posguerra.
    Hay más con respecto a la necesidad de proteínas del cuerpo humano: Nuestro organismo recicla el 70 por ciento de sus propios residuos proteicos; sólo se pierden unos veintitrés gramos diarios, eliminados a través de las heces, la orina, el pelo y la descamación. Todo lo ingerido por encima de estas cifras impone al organismo un consumo extra de energía, además de convertirse en un desecho tóxico que el cuerpo ha de almacenar con el consiguiente aumento de peso. Dada la importancia de la proteína en la estructura humana, el organismo dispone de tales mecanismos de reciclaje y construcción de proteínas que realmente habría que esforzarse mucho para llegar a detectar una carencia.
    (…) Una dieta basada en carne puede llevar a serios problemas: ácido úrico, arteriosclerosis, cáncer de colon, etc. Los vegetales son ricos en vitaminas y minerales y aportan los aminoácidos necesarios. Son más fáciles de digerir y más limpios para eliminar. Poseen, además, abundante fibra, básica para estimular el movimiento peristáltico. Una dieta basada en la combinación inteligente de granos, vegetales, frutas frescas y secas, nueces, almendras, etc., parece mucho más adecuada a las necesidades del organismo humano.
    Las aportaciones de la vieja filosofía oriental y las investigaciones de jóvenes especialistas de distintas universidades están despertando en todo el mundo una nueva conciencia de la alimentación que da la espalda a muchos de los viejos mitos. Ya no se trata de ingerir grandes cantidades de todo aquello susceptible de producir placer, sino más bien de moderar las cantidades y refinar las calidades para que el cuerpo se sienta mejor. O, dicho de otro modo, de comer para vivir en lugar de vivir para comer."

Dr. Alberto Martí Bosch: afrontar el cáncer de manera holística

Conferencia fantástica del Dr. Martí Bosch. En ella se nos deja claro como el secreto del buen funcionanimiento del cuerpo humano está relacionado con la limpieza interna del mismo. Si estás limpio estas sano, si estás sucio puede que surga un gran problema: el cáncer. Es una charla maravillosa y es este doctor en medicina de los poco que van más allá del establishment, aportando nuevos conceptos y perspectivas al asunto de la salud.

Personalmente le haría dos pequeñitas objeciones: por un lado llega a decir que el ser humano no puede ser vegetariano pues no tiene seis estómagos como la vaca para alimentarse de hierba (¿?). Supongo que fue un desliz y lo que quiso decir es que no podemos ser 'hervíboros'. Y esto si es verdad, no podemos alimentarnos sólo de hierbas, rastrojos y cesped como los rumiantes. Recordademos que nuestro diseño biológico en esto de la alimentación tiende a ser frugívoro (frutas, semillas, raíces, verduras, frutos secos...).

Por otro lado, una de las recomendaciones que da para solucionar el problema es comer 1 vez en semana de forma vegetariana. Personalmente me parece insuficiente y pienso que debería ser al contrario: 5-6 días de alimentación alcalina y 1-2 de lo que cada cual crea oportuno.

Abrazotes y a disfrutarlo. 



2 sept. 2013

Plato combinado 7

Nuevo plato combinado. He aprovechado un poco de mijo que tenía ya cocido y lo he salteado con mucho ajo y guisantes. Una ensalada de col blanca de guarnición y unas shiitake en salsa dulce (aquí) para completar. Espero que os guste. 


Mijo con ajo y guisantes
Ensalada de col blanca y aceitunas negras
Setas shiitake con cebolla en tamari dulce

Ensalada de algas

Hoy una nutirtiva ensalada agridulce de algas wakame y agar-agar. Podeis probar con otros tipos como la nori o la espirulina. Decir también que el alga wakame es una fuente importante de hierro, calcio, magnesio, fósforo, Vitamina A, C y por supuesto B12. Disfrutadla.

Ingredientes

Alga Wakame
Alga Agar-agar
2 cucharadas de sirope de agave
2 cucharadas de vinagre
1 cucharada de agua
Sal no refinada


Dejamos el agar-agar en remojo unas 10 horas. Las wakame con 1/2 hora es suficiente. Cuando estén listas las enjuagamos y escurrimos. Preparamos una vinagreta con 2 cucharadas de sirope, 2 cucharadas de vinagre, 1 de agua y una pizca de sal. Vertimos sobre las algas y mezclamos todo bien.

1 sept. 2013

Fisiología y dieta óptima del ser humano

Os dejo aquí de nuevo un extenso y maravilloso texto de Nestor Palmetti (Técnico en Dietética y Nutrición Natural). En este caso nos explica el verdadero proceso evolutivo en la alimentación humana y como nuestro diseño biológico fue siempre creado para desarrollar una alimentación frugívora. Espero que ayude a despertar conciencia y entendamos que NO HAY NECESIDAD de comer cadáveres ni de matar para alimentarse, así como tampoco de ‘mantenernos’ a base de suplementos o pastillitas.

Nuestro cuerpo es perfecto y sólo debemos QUERER CONOCER cómo funciona. ¿Por qué seguir viviendo en resonancia con vibraciones de miedo, sufrimiento o ignorancia? Tú decides, yo no puedo hacerlo por ti.

Besotes y abrazos.


RESPETANDO EL DISEÑO BIOLÓGICO
(Nestor Palmetti; Nutrición Depurativa, 2013)


Como veremos, es sencillo confirmar objetivamente la visión de Seignalet: el ensuciamiento y el colapso tóxico están generados por la moderna alimentación. Por ello resulta clave entender para qué alimento ha sido diseñado originalmente nuestro organismo.

Siguiendo con el ejemplo del automóvil, cuando adquirimos un vehículo, recibimos las indicaciones del combustible para el cual ha sido diseñado y construido el motor. A nadie se le ocurriría colocar nafta en un motor diesel, o kerosén en lugar de nafta, ya  que el motor comenzaría a fallar y se carbonizaría.

Pero frecuentemente, por falta de un “manual de instrucciones”, hacemos eso con nuestro cuerpo… y con un agravante. Si usamos el vehículo con combustible inadecuado, nos damos cuenta rápidamente: hacemos limpiar el motor, cambiamos el combustible y entonces todo vuelve a la normalidad. En cambio con el cuerpo, no relacionamos las fallas con el combustible incorrecto, y seguimos…

Podemos afirmar que un alimento fisiológico es aquel que nutre, vitaliza y depura, sin generar ensuciamiento. Seignalet lo definía como aquel alimento adaptado a nuestro sistema digestivo originario. En este sentido se hace necesario comprender a que diseño original corresponde nuestra fisiología.

En la naturaleza terrestre existen animales con diferente estructura alimentaria: carnívoros (felinos), herbívoros (vacas), frugívoros (chimpancés), omnívoros (cerdos)... En cada caso, los organismos están naturalmente adaptados para el procesamiento de su alimento básico y natural. Estructura dentaria, tipo de estómago, longitud intestinal, fluidos digestivos, enzimas… todo obedece a una razón de perfecto diseño evolutivo.

SOMOS MONOS ADAPTADOS
Respecto a los animales antes mencionados, los modernos estudios de secuencia genómica han confirmado una relación tan estrecha entre chimpancés y humanos, que los investigadores piden que se reclasifique al chimpancé como parte de la familia del humano, en el género homo. Apenas el 1% de los genes nos diferencian del mono, aunque recientes estudios consideren alguna diferencia mayor, lo cual no invalida nuestra similitud fisiológica.

Ahora bien, los monos poseen una incuestionable naturaleza frugívora. La dieta fisiológica de los chimpancés se basa en frutas, hojas, semillas, raíces, tubérculos, insectos…, todo crudo. Para estos alimentos están diseñados su sistema digestivo, sus secreciones gástricas, sus enzimas, sus mucinas intestinales...

Mamíferos
Carnívoros
Omnívoros
Herbívoros
Frugívoros
Ejemplos
Tigre, león
Cerdo, jabalí
Elefante, vaca
Chimpancé, hombre
Alimento fisiológico
Carne
Carne, raíces, granos, vegetales
Hierbas
Frutas, semillas, raíces, vegetales
Características
Agresivos, veloces, vista y oído agudos, cazadores habituados a la sangre
Agresivos
Fuertes, robustos, pasivos
Ágil, no es veloz, vista y olfato poco desarrollado, se impresiona con la sangre
Ojos
Laterales
Laterales
Laterales
Frontales
Garras
Garras desarrolladas
Uñas fuertes y agudas
Uñas chatas
Uñas chatas, manos para recoger frutos y semillas
Dentadura
Caninos y molares agudos, para desgarrar carne
Caninos agudos, molares rugosos
Sin incisivos ni caninos filosos y puntiagudos, molares planos
Incisivos fuertes, caninos no desarrollados, molares planos para triturar granos
Mandíbulas
Fuertes, puede moler huesos, no mastica
Fuertes, puede moler huesos, mastica
Fuertes, mastica
Débiles, mastica
Glándulas salivares
Poco desarrolladas, saliva ácida
Robustas, saliva ácida
Desarrolladas, saliva alcalina
Muy desarrolladas, saliva alcalina
Estómago
Sencillo, potente, fuertemente ácido
Sencillo, potente, fuertemente ácido
Complejo, cuba fermentativa
Con duodeno, débil, poco ácido
Tubo digestivo
3 veces el tronco
8/10 veces el tronco
20 veces el tronco
10/12 veces el tronco
Tránsito intestinal
2-4 horas, su bolo alimentario no aporta estímulo peristáltico
6-10 horas
40 horas
15-18 horas, necesita estimulo peristáltico del bolo aliment.
Intestino grueso
Ambiente alcalino
Ambiente alcalino
Ambiente ácido
Ambiente ácido
Evacuaciones
Escasas, malolientes
Reducidas, malolientes
Abundantes, no malolientes
Abundantes, no malolientes
Piel
Sin poros, no transpira
Parcialmente porosa, transpiración escasa
Piel porosa, transpiración abundante
Piel porosa, transpiración abundante

Investigaciones sobre glándulas del tubo digestivo (Sappey) e intestinos (Metchnikoff) confirman la similitud fisiológica entre nuestro organismo y el de los “hermanos” chimpancés. Por ello resulta obvia nuestra naturaleza frugívora.

Es obvio que fisiológicamente no somos omnívoros o carnívoros. Estos animales están dotados de fluidos digestivos especiales (saliva ácida, secreciones gástricas 10 veces más abundantes, más enzimas hepáticas detoxificantes) e intestinos cortos (3 veces el tronco) para desprenderse velozmente de los desechos tóxicos que genera su alimento natural y fisiológico (la carne), rápidamente putrescible. Tienen un aparato mandibular capaz de moler huesos: el carbonato de calcio y el magnesio allí presente, les permite neutralizar la acidez de la carne y sus residuos tóxicos.

Los humanos no tenemos colmillos ni garras, por lo cual somos incapaces de cazar grandes presas sin el auxilio de armas. Es por ello que los animales “proveedores” de carne no temen a un humano desarmado, al no considerarnos naturales predadores. No somos veloces sino más bien ágiles, no tenemos vista y olfato desarrollados, y naturalmente nos impresiona la sangre.

Tampoco disponemos de las características digestivas de los granívoros (buche y estómago molturador) que les permite consumir cereales crudos. Al recurrir a la cocción como mecanismo para convertir el indigesto almidón en azúcares simples asimilables, generamos la inevitable pérdida del paquete enzimático que naturalmente acompaña al almidón en el interior del grano. Esta carencia debe ser compensada por el aporte de enzimas orgánicas, lo cual estresa al páncreas cuando la demanda es cotidiana y abundante.

Además, cuando los pájaros ingieren granos amiláceos, ponen en marcha mecanismos fisiológicos adecuados al torrente de azúcar que circulará en sangre. En primer lugar las aves hacen un gran consumo de energía en actividades exigentes como el vuelo. Por otra parte, disponen de una estructura cardiopulmonar de alta eficiencia, que les permite resolver dos cuestiones básicas: mantener semejante cantidad de azúcar en movimiento y atender la elevada demanda gaseosa del metabolismo de los hidratos de carbono.

El ser humano es sedentario y no realiza (menos hoy día) esfuerzos que por intensidad y duración demanden tanta energía como el vuelo de las aves. Esto trae aparejada la necesidad de disipar el exceso de azúcar circulante, por lo cual se advierte abundante calor en el cuerpo tras su consumo. Esto acarrea hiperactividad del páncreas, que debe poner en marcha, con el auxilio del hígado, un mecanismo para convertir rápidamente el azúcar simple en glucógeno de reserva. Este proceso debe invertirse nuevamente en caso de necesidad, volviendo a convertirse el azúcar de reserva (glucógeno) en azúcar simple (glucosa).

El carbono y el hidrógeno que componen las cadenas de los azúcares, terminan convirtiéndose (por oxidación) en dióxido de carbono (CO2) y agua (H2O). La cantidad de oxígeno necesaria para llevar adelante el metabolismo gaseoso, exige al sistema respiratorio de manera continua. Por esa razón los pájaros están dotados de los sacos aéreos, especies de estructuras suplementarias de los pulmones, que les permiten almacenar e insuflar el suplemento de oxígeno necesario para la oxidación del abundante volumen de carbono e hidrógeno circulante en sangre.

También las aves disponen de un órgano eficaz y resistente para hacer circular con rapidez y durante largo tiempo la sangre rica en azúcar. Nos referimos a la bomba cardiaca, que alcanza en el caso de la paloma, al 10% de su peso. Es como si un ser humano de 70kg tuviese un corazón de 7kg.

Tampoco podemos considerarnos herbívoros, ya que el exclusivo consumo de hojas requiere un aparato digestivo especializado en el procesamiento vegetal (cuba de fermentación, estómago con cuatro cavidades, capacidad de rumear, 40 hs de tránsito intestinal, etc). Dicha estructura la poseen animales como la vaca, pero no los humanos.

En cambio poseemos características propias de animales frugívoros: manos para recoger frutos, mandíbulas débiles, caninos poco desarrollados, incisivos para morder frutos, molares para moler semillas y granos, saliva alcalina para desdoblar almidones, estómago débil y poco ácido, ausencia de enzimas para neutralizar sustancias provenientes de la descomposición de animales muertos (cadaverina, putrescina) y sangre ligeramente alcalina.

A nivel intestinal, nuestro diseño biológico prevé un intestino grueso de gran capacidad, que recoge los desechos de difícil digestión (celulosa, lignina) para su aprovechamiento final en un ambiente naturalmente ácido. Justamente los desechos de granos, raíces, frutos y semillas, que estimulan el movimiento peristáltico del bolo alimentario, generan ácidos (carbónico, láctico, acético).

En cambio, la carne no tiene fibra (el intestino de los carnívoros no requiere estímulo peristáltico por parte del bolo) y no deja residuos indigeribles: su transformación microbiana genera compuestos alcalinos (amoníaco y otras bases). Las deposiciones de los carnívoros son escasas y malolientes, mientras que los frugívoros tienen evacuaciones abundantes e inodoras.

ADAPTACIÓN NO ES NORMALIDAD
A causa de cambios ambientales y por cuestiones de supervivencia, el hombre en su evolución tuvo que aprender a convivir con alimentos de origen animal y con la cocción de los alimentos. Sin embargo esta experiencia es tan reciente en términos evolutivos, que no ha habido tiempo de generar los necesarios cambios en nuestra fisiología corporal. Y por tanto no podemos hablar de normalidad. Es como considerar “normal” al canibalismo, porque ciertos grupos pudieron sobrevivir gracias a sus pares.

El ser humano está inmerso en un proceso evolutivo y de aprendizaje. Simplificar, pensando que antes todo era mejor, es poco sensato. Es cierto que en el pasado no había problemas tecnológicos y el hombre tenía acceso a alimentos más puros y naturales. Pero también había carencias, excesos y desconocimiento.

Las antiguas escuelas griegas, egipcias, chinas e hindúes, y luego la vieja escuela naturista, tuvieron conceptos claros respecto al tratamiento de los problemas de salud. Enfermedades y pandemias no son exclusividad de nuestro modernismo. La longevidad y la buena calidad de vida no era moneda corriente y se limitaba a pocas personas, a ciertas culturas y a determinados estratos sociales.

La historia recoge, tanto testimonios de pueblos con baja expectativa de vida, como de etnias que superaban regularmente la centuria en óptimo estado. Generalmente la bonanza económica nunca iba de la mano con la salud y la longevidad. Incluso hay algo nuevo que estamos experimentando como especie. Es algo sin precedentes y con terribles consecuencias: la moderna alimentación industrializada.

UNA EXPERIENCIA INEDITA Y FUGAZ
Somos las primeras generaciones que nos vemos enfrentadas a una experiencia inédita y fugaz en el proceso evolutivo del ser humano. Por tanto, estamos obligados a comprender en profundidad lo que nos está ocurriendo globalmente, a fin de de bucear en nuevos abordajes que nos brinden soluciones coherentes, efectivas y evolutivas. Al referirnos a la América precolombina, cinco siglos pueden parecer mucho tiempo; sin embargo veremos que son lapsos exiguos en el contexto evolutivo humano.

Estimativamente, hace unos 5 millones de años aparecen los homínidos sobre la faz del planeta y allí se inicia un largo camino evolutivo que nos conduce hasta nuestros días. En semejante proceso, ¿qué puede ser considerado lejano o fugaz? ¿Qué es antiguo o moderno?

Por cierto, resulta difícil visualizar y concebir un período de tiempo tan extenso. Tal vez pueda ayudarnos el hecho de relacionar el proceso evolutivo humano con un año calendario de 12 meses, o sea los 365 días que manejamos cotidianamente.

El consumo de la carne, como mecanismo de supervivencia frente a carencias y carestías, es un hábito datado hace unos 2 millones de años. Y no es que el hombre comenzó con “asados a la parrilla”, pues no dominaba el fuego. En los inicios se limitaba a pequeñas presas y a las “sobras” que dejaban los animales cazadores. Es decir que consumía carne cruda y generalmente descompuesta, al mejor estilo de los animales carroñeros.

El uso del fuego y la cocción de los alimentos, es un hecho que apareció hace unos 300.000 años y modificó sustancialmente las posibilidades de supervivencia del hombre, permitiéndole acceder a otras fuentes alimentarias con las cuales nutrirse.

Otro fenómeno trascendente fue la aparición de la agricultura, que permitió estabilizar la disponibilidad y los ciclos de los alimentos. Contemporáneamente se generó la actividad pastoril y ganadera, otra importante modificación cultural y de hábitos alimentarios. Ambas actividades tienen unos 8.000 años de antigüedad.

En una cultura “azucardependiente” como la nuestra, es importante poner en evidencia que si bien hay registros del primer arribo de caña de azúcar a Europa hacia fines del primer milenio (Venecia, año 996), recién a final del Medioevo se introdujo el hábito de endulzar alimentos en el resto del continente, desarrollándose el comercio del azúcar solo a partir de plantaciones caribeñas del siglo XVII.

Por su parte, hace apenas 80 años apareció con gran furor la industrialización de los alimentos, lo cual implicó otro violento cambio de formas y culturas nutricionales. El impacto del alimento industrializado provocó cambios radicales en la disponibilidad y el almacenamiento, lo cual modificó y globalizó las diferentes culturas alimentarias.

Estos grandes hitos se vuelcan en el siguiente cuadro, relacionando dichos sucesos, con el año calendario que sugerimos como marco de referencia. Supongamos que es el 1º de enero de este hipotético año calendario referencial, cuando aparecen sobre la tierra los homínidos, que se alimentaban de frutos, raíces y semillas.
 
HECHO OBJETIVO
AÑOS REALES
RELACION CON UN AÑO CALENDARIO DE 365 DIAS
Homínidos
5.000.000
1º de enero
Carne cruda
2.000.000
10 de agosto
Cocción
300.000
9 de diciembre
Agricultura
8.000
31 de diciembre - 10h
Azúcar
1.000
31 de diciembre - 22h 15m
Industrialización
80
31 de diciembre - 23h 52m
Hoy
0
31 de diciembre - 24h

En esta escala, vemos que el consumo cárnico (en crudo) asoma el 10 de agosto. Por su parte la cocción de los alimentos recién “aparece” el 9 de diciembre, a 22 días de concluir el período patrón. ¿Y la agricultura? El 31 de diciembre, a las 10 de la mañana, apenas a 14 horas de finalizar el año. ¿Y la industrialización? Sólo 8 minutos antes que “suenen los pitos de fin de año”.

Dicho de otro modo, todos los grandes eventos que modificaron nuestra relación con el alimento aparecen en la última semana de todo un año de evolución. Teniendo en cuenta que nuestro ADN no ha cambiado sustancialmente en todo este lapso evolutivo, es bastante claro entender que, como especie, estamos frente a una experiencia inédita y fugaz. Se estima que las mutaciones como fenómenos positivos de adaptación evolutiva, requieren unos 100.000 años.

Y si los miles de años de convivencia con cárnicos, lácteos y cocidos son relativamente “recientes”, ¿qué podemos decir de las brutales transformaciones agrícolas e industriales del último siglo? Las violentas mutaciones en los cultivos y en los procesos de elaboración a gran escala, han generado cambios tan drásticos, que nuestras enzimas y mucinas digestivas todavía no han logrado adaptarse a los cambios.

Un ejemplo de este tipo de cambios en el reino animal lo tenemos con los alimentos balanceados, que tantas enfermedades generan en la crianza industrializada y en las mascotas domésticas. Es más, el caso de las “vacas locas” es una clara demostración de las consecuencias generadas por alimentar a un herbívoro con proteína animal.

¿Qué significa esto? Que todo alimento apartado de nuestro diseño fisiológico, representa un problema extra para nuestro sistema digestivo y depurativo. Esto no quiere decir que “no podamos consumirlos”; solo indica que estarán demandando al organismo una exigencia extraordinaria y no prevista. Y esta continua exposición llevará inexorablemente al desorden y la enfermedad.

Por una cuestión lógica, el problema se magnifica cuando nuestra alimentación se basa por completo en alimentos “no fisiológicos”. Y es algo muy frecuente hoy día. Es más, hay gente que posee tal desorden en su estructura digestiva, que rechazan o sienten aversión por frutas y verduras, ¡¡¡a las cuales no logran digerir!!!