28 mar. 2013

Gomasio

El gomasio o sal de sésamo es un condimento esencial en la dieta macrobiótica. Literalmente significa sal de sésamo, y proviene del japones goma (semillas de sésamo) + shio (sal). Es muy usado para aderezar cualquier plato, desde salteados, arroces, ensaladas, pastas, sopas, etc, etc. Le da un toque especial a lo que elaboremos, así como también se encarga de salarlo y por tanto sería el sustituto de la habitual sal cuando lo usásemos. Así que desde ya podeis experimentar con él.


Ingredientes:

Semillas de sésamo
Sal no refinada


Usaremos la proporción de 16 cucharadas de semillas por 1 cucharada de sal (éstas pueden variar según gustos). Tostamos levemente el sésamo en una sartén y las añadimos a un mortero junto a la sal. Mezclamos y machacamos en mortero o molinillo de café y con un grosor mayor o menor según prefiramos. Se conserva perfectamente en envase cerrado al menos una semana.

25 mar. 2013

¿Qué es la Macrobiótica Zen?

 1. ¿Qué se entiende por macrobiótica?

El término macrobiótica viene del griego Macros (grande) y Bios (vida), viniendo a significar vida amplia o larga. Tal concepto ya fue usado por civilizaciones y culturas antiguas para referirse a aquellas personas que gozaban de salud y longevidad. Parece ser que el primer uso registrado se encuentra en los escritos de Hipócrates, padre de la medicina occidental, aunque el término no fue acuñado oficialmente en Europa hasta 1796 por el alemán Christoph W. Hufeland, en su obra Macrobiótica o el arte de prolongar la vida humana. 

Realmente cualquier propuesta alimenticia actual, que verdaderamente atienda a las necesidades fisiológicas del organismo, el cuidado y salud del cuerpo, podríamos considerarla como ‘macro-biótica’: desde ciertas interpretaciones del veganismo, el crudiveganismo o el vegetarianismo. Si no se fundamentan simplemente en un sentimentalismo animal, todas ellas pueden ofrecernos  una mejora de salud y longevidad en sus prácticas.

Pero a lo largo del último siglo ha venido conociéndose y desarrollando en Occidente una peculiar forma de filosofía nutricionista conocida como Macrobiótica Zen. Esta disciplina fue traída desde Oriente por el japonés George Ohsawa (Nyoiti Sakurazawa era su nombre real).


George Ohsawa (1893-1966) utilizó este método milenario para poder curar a las personas y ayudarles a ser felices. Según él mismo nos cuenta, siguiendo el método macrobiótico se alcanza la salud, la longevidad y la felicidad plena. Nos quiso transmitir que no era posible ser feliz, a la larga, sin atender a unos principios y un orden alimenticio. Sus conceptos no fueron 100% novedosos con respecto a la historia, pues la base de sus enseñanzas consistía en transmitir la sabiduría ancestral de Oriente.

“Durante toda mi vida no he sido más que un simple comentarista de la antigua filosofía oriental (…)” (George Ohsawa)

Y es que la Macrobiótica Zen no consiste en otra cosa que en volvernos a reconectar con los antiguos hábitos alimenticios basados en un conocimiento profundo de la vida y las leyes del Universo. En Occidente, desgraciadamente, estas ancestrales costumbres se han perdido, y con ella la pérdida de la felicidad y la aparición de todo tipos de enfermedades.

“Los Upanishads dicen que los sabios, en su búsqueda de Dios, creían que Él estaba representado sobre la Tierra por el cereal, por eso y prosiguiendo esta tradición, las familias brahamanes ortodoxas del sur de la India aún ofrecen una plegaria al arroz antes de consumirlo” (George Ohsawa)

“Conforme a nuestra filosofía, todos los males tienen una sola causa: el desconocimiento de la constitución del Universo y su principio Unificador” (George Ohsawa)

2. ¿A qué se refiere Ohsawa cuando habla de Principio Unificador?

El concepto único de Yin y Yang es la base filosófica de la Macrobiótica Zen. La teoría Yin-Yang se conoce como Principio Unificador, pues establece que las fuerzas antagónicas son también complementarias. Todo lo que existe es juego de opuestos, es Yin y Yang: frío-calor, femenino-masculino, agua-fuego, expansión-contracción, luz-oscuridad, etc.

Por ejemplo, hombre y mujer dependen uno de otro para una existencia armónica; juntos se unifican y cada uno adquiere los aspectos del otro. Todas las cosas pueden clasificarse como predominantemente Yin o Yang. Todo es relativo, en el sentido de que hay Yin y Yang en todo, pero nada es completamente Yin o Yang.

•    Yin es la fuerza centrífuga, de expansión, de dilatación, de dilución. Es lo femenino, el silencio, el frío, la oscuridad, la pasividad, lo intuitivo, lo ligero o blando.
•    Yang es la fuerza centrípeta, de contracción, de constricción, de presión, de cohesión. Es lo masculino, el sonido, el calor, la claridad, la actividad, lo racional, lo pesado o duro.


Por tanto, Yin y Yang son dos caras de una sola moneda; ambos aspectos se encuentran siempre en cada fenómeno, habiendo siempre uno que domina. Por ello, diremos que una realidad es Yin o Yang según veamos que parte es la preponderante en ella.

“Aquellos que no alcanzan a comprender la filosofía, o el concepto del Universo, que es la base de esta terapéutica, no podrán ser curados por la naturaleza” (George Ohsawa)


3. El principio Yin-Yang como base de la alimentación


El principio unificador o Yin-Yang obviamente está también en los alimentos; estos se clasifican naturalmente en Yin o Yang. Ohsawa defendió la idea de que comiendo según este principio el organismo se armoniza, reencontrándose con la salud y retornando la felicidad.

Debemos saber usar los conceptos Yin-Yang de forma inteligente y conscientemente en nuestra dieta. El máximo conocimiento de estos principios será INTITUVO; una vez hemos conocido el Principio Unificador del Universo sólo nos queda lanzarnos a experimentar su funcionamiento. No es casualidad que Ohsawa denominase a su propia escuela macrobiótica CENTRE IGNORAMUS. Hay que lanzarse a la experimentación e investigación sin miedo y con ganas de aprender.

“Debéis ser creadores de vuestra propia vida, salud y felicidad” (George Ohsawa)

4. ¿Cuál sería la alimentación correcta a partir de este principio?

Como hemos mencionado, la aplicación práctica debe ser intuitiva e inteligente, pero Ohsawa nos dejó unos principios básicos que orientaran al hombre hasta un estado óptimo de salud tanto física como espiritualmente. Veamos las reglas principales:

PRINCIPIO YIN-YANG: los alimentos tienen su tendencia a ser Yin o Yang, y lo que se buscará es jugar con el equilibrio de ambas tendencias, recomendándose alimentos que estén en mitad de la tabla (la encontrareis al final del artículo) o aquellos que tiendan más a ser Yang (alcalinos).

Como sabemos, en Occidente se aplica el concepto de ácido o alcalino a los alimentos. Pues bien, Yin es ácido y Yang alcalino. Hoy día, graves enfermedades como son los cánceres se caracterizan por ir acompañadas de una acidez extrema (Yin) en la sangre. El PH de la sangre debe ser ligeramente alcalino para alejar las enfermedades de nosotros, aunque no significa esto que debamos comer exclusivamente alimentos Yang.

Por ejemplo, nuestras necesidades variarán con el clima: comeremos alimentos más Yang (trigo integral o alforfón) con un clima frío, y alimentos más Yin (pepinos) con un clima más caliente. Se trata de conseguir el arte de mezclar y cocinar el Yin y el Yang siempre con verdadero interés, conciencia e inteligencia. La relación Yin-Yang se dará también dentro de cada alimento; por ejemplo, es más Yang el arroz integral que el arroz blanco refinado, o también debe saberse que cocinar un alimento puede modificar su equilibrio Yin-Yang.

CEREALES INTEGRALES: los alimentos fundamentales del ser humanos serán el arroz integral, trigo integral, cebada, centeno, avena, trigo sarraceno, mijo y maíz. La base de la macrobiótica actual debe estar constituida con el grano de cereal integral biológico (no tratado genéticamente, sin abonos químicos o pesticidas, etc.). Ohsawa llegó a decir que los cereales integrales deberían representar el 100% de la base alimenticia. Los vegetales y legumbres serían sólo un complemento circunstancial de estos. Si no podemos alimentarnos simplemente de cereales integrales, nos aconseja un régimen alimenticio de un 70-90% cereales y 10-30% verduras y legumbres.

CARNES ANIMALES: en la dieta macrobiótica no hay necesidad de consumir alimentos animales, así de claro.

“Todo alimento proveniente de un animal es poco recomendado por el budismo, y sobre todo por el budismo Zen que es el más evolucionado. Sin macrobiótica no hay budismo, pero como no estáis acostumbrados a la macrobiótica pura ni tampoco demasiado apurado para entrar en el Reino de los Cielos, podéis comer carne de vez en cuando, pero cada vez menos y menos hasta que hayáis liberado completamente de ella. (…) La Macrobiótica no es un vegetarianismo sentimental y si evita todos los productos hemoglobínicos es por razones de higiene y para desarrollar al máximo las facultades mentales” (George Ohsawa)

    Cereales integrales y vegetales serán de absoluta preferencia ante los animales. Hay quien defiende que en la macrobiótica se trata de comer los alimentos que estén más alejados de nosotros. Los animales son muy parecidos a nosotros, los pescados menos y los vegetales aún menos. Las carnes, por tanto, no son aconsejables. Con una dieta equilibrada a base de granos y cereales, los animales resultan innecesarios.

ALIMENTOS PROCESADOS: debemos eliminarlos completamente. Nada de alimentos refinados (sal, azúcar, harinas, pasta, arroces, etc.), pues refinar es desnaturalizar el alimento. Todo debe ser integral y lo más natural posible. Las únicas plantas procesadoras que tendremos serán nuestra cocina y nuestro sistema digestivo. El caso del azúcar es importante resaltarlo: ésta es considerada un veneno mortal para el organismo. No se recomienda si quiera la morena o las mieles procesadas. Ya se produce suficiente azúcar en la digestión de granos, frutas y verduras.

ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA: hay que comer verduras de temporada y principalmente de nuestra zona. Con los cereales y legumbres no hay problema pues se almacenan bien de un año para otro y pueden comerse siempre. El contexto, las necesidades personales o el clima, serán factores a tener en cuenta a la hora de elegir un alimento o régimen a favor de otros.

MASTICACIÓN Y CANTIDAD: es fundamental masticar bien todos los alimentos, tratando de hacerlo 50 veces en cada bocado. Comer cantidades excesivas es una pérdida de tiempo y origina tensiones al cuerpo. Hay que comer poco y totalmente tranquilo, sirviéndose más si se sigue teniendo hambre. Debemos ‘estar presente’ en nuestras comidas, no distraídos viendo la televisión o realizando cualquier otra tarea: la conciencia debe estar puesta en ese acto sagrado que es nutrirse. Lo ideal suele ser dos comidas al día y no desayunar. Pero como siempre, varía todo dependiendo de la constitución y actividad diaria de cada persona. También hay que decir que es recomendable hacer ayunos de vez en cuando.

LÍQUIDOS: es importante beber sólo cuando tengamos sed. El exceso de líquido facilita la fatiga y la tensión en los riñones. Debemos recordar que los alimentos ya traen agua y  tener cuidado con las especias picantes, pues pueden hacer confundir la necesidad de sed. El agua que bebamos debe ser de manantial natural.

    Por tanto, y visto lo anterior, dejamos aquí un pequeño esquema para que sea más ilustrativo y fácil de entender los principios básicos de esta filosofía:
   
  • Debemos conocer y aplicar el equilibrio Yin-Yang en nuestra alimentación.
  • El alimento principal es el cereal integral, acompañado de frutas, verduras y legumbres.
  • Hay que evitar los alimentos tratados con química o envasados.
  • No usar sal refinada, azúcar, aceites refinados o productos tratados industrialmente.
  • No tomar alimentos fuera de estación.
  • No tomar alimentos que no sean de nuestra zona.
  • Masticar al menos 50 veces cada bocado. Se come despacio, consciente y degustándolo.
  • No es necesario beber tanto. Los cereales y las verduras ya contienen bastante agua.
A partir de aquí, cada ser humano debe ponerse manos a la obra y experimentar intuitivamente que regímenes son los más adecuados para mejorar su salud, longevidad y felicidad. Todo queda en manos de uno mismo, siendo cada cual responsable de querer o no querer armonizar con la propia naturaleza.

“Reflexionar, reflexionar y reflexionar todo el tiempo” (George Ohsawa)


5. Algunos alimentos básicos de la macrobiótica

Vamos a señalar otros alimentos que son indispensables en la alimentación macrobiótica, recurriendo de continuo a ellos en la elaboración de nuestros platos. A los habituales cereales integrales, verduras y frutas, les acompañarán los siguientes ingredientes:

ACEITES VEGETALES:
de oliva, girasol o sésamo principalmente. Lo normal será que usemos el de oliva, pero recordad siempre que no sea refinado y sí de primera presión en frío. Buscamos puro zumo de olivas con todas sus propiedades.

SAL MARINA: obviamente nada de refinada o enriquecida. Sal marina pura sin más. Cada cual deberá encontrar su nivel de sal, aunque no habrá que abusar. Es un alimento muy Yang-alcalino que ayuda a regular el metabolismo.

MISO Y TAMARI:
son dos alimentos fundamentales en la filosofía macrobiótica. El miso es una pasta vegetal salada elaborada con semillas de soja y cereales integrales. La salsa de tamari es distinta a la de soja tradicional. La diferencia está en que la de tamari no contiene trigo y la de soja sí. Desafortunadamente hoy día venden demasiadas salsas de soja o tamari preparadas químicamente:

“El shoyu o tamari macrobiótico es totalmente natural siendo consumido sólo después de 3 años de maduración, al contrario de la salsa de soja comercial que se prepara químicamente en 24 horas”  (George Ohsawa)


¡Cuidado! existen marcas que ponen en su etiqueta ‘tamari’ cuando en realidad llevan trigo. Leed bien los ingredientes para saber lo que compráis. La salsa tamari pura es difícil de encontrar, aunque algunas herboristerías las traen. Si no es posible encontrar tamari, buscad una salsa de soja, al menos, que no contenga sustancias químicas ni azúcar.


ALGAS MARINAS: fundamentales en la dieta macrobiótica: Nori, Kombu, Agar-Agar, etc. Son valiosísimas por su alto contenido en yodo y debemos abusar de ellas.

INFUSIONES Y ALIMENTOS SILVESTRES:
los vegetales silvestres y hierbajos (ortiga, bardana, diente de león, etc.) son un aditivo valiosísimo para una dieta macrobiótica. Los té tradicionales suelen ser alcalinos-yang y por ello son muy recomendables (té de ginseng, te mú -inventado por el mismo Oshawa-, té bancha, etc.).

SEMILLAS DE SÉSAMO:
sin duda otro alimento fundamental. Podemos adquirirlo bajo tres formas principales: gomasio (etimológicamente significa ‘sal de sésamo’ y es indispensable para sazonar mucho de nuestros platos, siendo un gran erradicador de la acidez), tahini (puré de semillas de sésamo) y aceite de sésamo (hay que recordar no comprarlo refinado y sí de primera presión en frío).

6. El rechazo de la macrobiótica a las ‘solanáceas’

La familia de las solanáceas comprende unas 2500 especies de plantas esparcidas por todo el mundo. Entre ellas se encuentran alimentos tan conocidos como las patatas, los pimientos, las berenjenas o los tomates. La macrobiótica no trata con especial cariño y consideración a estas verduras, pues sus formas inmaduras han sido causas del conocido envenenamiento solanáceo. La solanina es un alcaloide que al ser ingerido en grandes cantidades puede provocar casos de intoxicación, los cuales se caracterizan por presentar dolores estomacales, de cabeza, diarreas y vómitos.

Ciertamente, también es justo decir que los tomates ayudan a regular el equilibrio sodio-potasio del organismo y la propia patata hervida con piel emite una vibración de 7000 Angstroms en el biómetro (ver los estudios de André Simoneton a comienzos del siglo XX).

Una posible solución, si no se quieren evitar drásticamente estos alimentos, es no comerlos crudos, inmaduros o en grandes cantidades. Podemos aprovechar y consumirlos sólo en su temporada y de manera moderada. Cada cual debe ser responsable de cómo organizarse al respecto y qué hacer con ellos.

7. Comentario final

Como venimos diciendo, el método macrobiótico consigue un equilibrio entre cuerpo y espíritu en aquel que lo práctica y lo toma como filosofía de vida. La persona que lo aplica, a medio plazo y como nos asegura Ohsawa, empieza a gozar de una gran vitalidad y energía en cualquier momento del día. Duerme profundamente nada más meterse en la cama, está libre de cólera y frustración, y siempre irradiará buen humor y alegría a aquellos que le rodean. Su mente es clara, su memoria es aguda y es tolerante con todo.

“Durante 48 años no he dejado de enseñar esta higiene y jamás he visto enfermos que no mejoren su estado observando estrictamente mi régimen” (George Ohsawa)


Aún así, hay que decir que existen personas que no siguen la filosofía macrobiótica y gozan de buena salud. Enhorabuena a esos seres afortunados, pues han sido bendecidos con una gran constitución. A la inmensa mayoría de humanos no nos queda otra que aprender a alimentarnos correctamente si queremos encontrar esa armonía.

Con este pequeño resumen sobre la filosofía macrobiótica os animo a que la practiquéis y experimentéis. A través del blog iremos colgando recetas básicas así como el resultado de nuestras prácticas culinarias. Y es que en el fondo no es tan difícil adentrarse en ella, pues todo lo que aquí se ha expuesto puede resumirse en una sola frase: vivir acorde a las leyes de la naturaleza.

“(…) debemos, ante todo, aprender a vivir sanamente con alegría y paz, observando estrictamente las leyes de la naturaleza en nuestra alimentación, lo que trae como consecuencia la creación de hogares felices y saludables” (George Ohsawa)

8. Apéndice

Tabla de algunos alimentos clasificados de Yin a Yang 
(Los de arriba de cada grupo son más Yin y los de abajo más Yang)

Cereales
Gérmenes (+Yin)
Maíz
Centeno
Cebada
Avena
Arroz integral
Mijo
Trigo
Sarraceno (+Yang)

Frutas
Ananá (+Ying)
Papaya
Mango
Pomelo
Naranja
Banana
Higo
Limón
Pera
Uva
Melón
Ciruela
Almendra
Maní
Castaña cajú
Sandía
Cereza
Nuez
Aceituna verde
Aceituna negra
Frutilla (fresa)
Mora
Castaña
Manzana (+Yang)

Legumbres y verduras
Berenjenas (+Yin)
Tomate
Patata
Pimiento morrón
Haba
Porotos (menos Azuki)
Pepino
Espárrago
Espinaca
Calabaza
Brotes de bambú
Hongo
Remolacha
Apio
Ajo
Repollo colorado
Coliflor
Repollo blanco
Lenteja
Repollo verde
Diente de león
Lechuga
Milamores
Endibia
Repollo crespo
Puerro
Azuki
Garbanzo
Rabanito
Rábano
Cebolla
Perejil
Perifolio
Zapallo
Zanahoria
Bardana
Berro
Raíz de diente de león (+Yang)

Misceláneos
Aceite de coco (+Yin)
Aceite de maní
Aceite de oliva
Aceite de girasol
Aceite de sésamo
Aceite de colza (+Yang)

24 mar. 2013

Macrobiótica: más allá del veganismo

Tengo el placer de anunciaros un nuevo giro en el blog, pues ya toca pasar de página y traspasar otras fronteras. En concreto me refiero a que terminamos la etapa del veganismo y comenzamos a experimentar otra filosofía culinaria más acorde con los tiempos que vivimos.

He de decir que, el vegetarianismo primero y el veganismo después, fueron mis comienzos en esto de no comer carne ni derivado animal, pero fue sólo un principio para saltar a otra perspectiva que me ayudó a ordenarme más y mejor: la Macrobiótica Zen. 

Cada etapa en la vida contiene una serie de experiencias de la que aprender algo y el veganismo, sin duda, me enseñó mucho... pero me di cuenta de que tenía ciertas carencias que con el tiempo observé: ¿qué es más óptimo a nivel fisiológico un terrón de azúcar blanca o un huevo ecológico? Ummm... empecé a observar que lo que se solucionaba por un lado podía estropearse por el otro. Si alimentarse sin crueldad implica atiborrarse de harinas y cereales refinados, azúcares, grasas hidrogenadas, alimentos procesados y fritos, no habíamos mejorado tanto, tanto la cuestión. ¡Hasta suplementos minerales y vitamínicos se necesitan hoy día! Me di cuenta de que siempre que se toman suplementos había una carencia, y si hay una carencia es que hay un problema que debe ser solucionado a nivel orgánico o fisiológico.

No obstante, empecé en esto de no comer nada animal con el veganismo y quise plasmar en el blog las recetas principales que me acompañaron durante un par de años. Mucha gente empieza por aquí y, como a mí me sirvió, entendí que a otros le podía servir igual. Pero es verdad aquello de que en esta vida quien no pasa página no puede leer la siguiente, así que me decidí a investigar como se alimentaba el ser humano hace miles de años y me topé con esto de la macrobiótica.

En resumidas cuentas: pienso que el veganismo es un buen comienzo hacia una dieta más acorde con la conciencia de un individuo del siglo XXI, pero debería ser complementado con otras perspectivas. Es interesante conocer filosofías más profundas que atiendan a algo más allá que el maltrato y al sentimentalismo animal. Tenemos una vida que jugar y experimentar siendo nuestro organismo una máquina que marcha en sintonía con la naturaleza, así que conozcamos y recordemos cómo funciona el Universo en relación con nosotros mismos para poder transcender como individuos.

Os invito a que experimentéis esta filosofía milenaria y, para ello, en las próximas entradas explicaremos los principios fundamentales, un poco de su historia así como un buen puñado de recetas y platos básicos a tener en cuenta.

¡Ah! Por supuesto, todo ello seguirá siendo sin crueldad y exento de derivados animales.

22 mar. 2013

Schisandra


La Schisandra chinensis es un tipo de enredadera originaria de China. Esta planta produce pequeñas bayas de color rojo que puede tomarse de diversas maneras, incluido el deshidratarlas y prepararlas en infusión. Se le conoce también como la fruta de los cinco sabores o wu-wei-zi (五味子), debido a que presenta los cinco sabores básicos al masticarla: dulce, salado, amargo, picante y ácido.

Está considerada una planta adaptógena, con lo que es capaz de ayudar al cuerpo a ‘adaptarse’ a su entorno, teniendo una acción normalizadora independientemente del desequilibrio que produzca la enfermedad. Los adaptógenos provocan cambios mínimos en las funciones fisiológicas del cuerpo (a nivel bioquímico) aumentando la resistencia a las influencias adversas y ayudando en un proceso. Podríamos decir, a grandes rasgos y para que se entienda, que son plantas ‘inteligentes’… pero que nadie espere milagros y mucho menos si la tomamos sin cambiar de hábitos perjudiciales. Muy pocas plantas tienen esta capacidad adaptógena, por lo que hay que tenerla muy en cuenta.

El principio activo de la planta se llama esquisandrina, y se encuentra principalmente en sus frutos. Las esquisandrinas actúan como tonificantes del hígado, pulmones y riñones. También ayuda a equilibrar el sistema inmunitario, a la digestión,  a la oxigenación de la sangre y estimula la habilidad del cuerpo para mejorar el rendimiento físico y mental. Normaliza la función del sistema nervioso, por lo que si tienes sentimiento de cansancio o estrés nos ayudará a encontrar el equilibrio armónico. La Schisandra nos aportará vitaminas C y E, así como propiedades antioxidantes, antibacterianas y antidepresivas e incluso mejora el estado de la piel. Actualmente en Rusia, es un medicamento natural registrado para los problemas de visión.

A diferencia de otras infusiones, es recomendable incluir las frutillas en la misma taza y comerlas mientras se bebe. Sería un desperdicio tirarlas tras hervirlas. 

Por último, decir que es algo dificil de encontrar y no suelen tenerla siempre en herboristerías. Pero podeis investigar por internet y vereis la cantidad de paises donde se comercializa. Os animo a experimentarla. 


20 mar. 2013

Pizza carbonara vegana

Las pizzas veganas son recetas que pueden estar igual de exquisitas que las carnívoras. Mucha gente reniega de intentar hacerla al ver que no es posible añadirle queso de origen animal. La verdad es que yo no soy de dejarme esa burrada de dinero en versiones veganas de quesos, pues entre otras cosas pueden obtenerse subtitutos como el que ofrecemos aquí. En este caso será la propia nata la que creará una capa gratinada que encandilará al que la pruebe. Es una receta facilísima, y si no quereis complicaros podeis comprar incluso la masa congelada. Bueno, el resultado no es el mismo, pero ya que cada cual que lo plantee como quiera. ¡Disfrutadla!


Para hacer la masa:
400 gr de harina integral
Semillas de sésamo
15 gr de levadura en polvo
Aceite de oliva y sal
Agua


En un recipiente grande echar la harina, la levadura en polvo, 2-3 cucharadas de semillas de sésamo, un vaso de agua, un poco de sal y un chorreón generoso de aceite de oliva.
Removemos bien la mezcla y vamos echando poco a poco, si vemos necesario, un poco más de agua, removiendo la masa con la ayuda de un tenedor.
Cuando esté la masa con textura de gachas (pegajosa pero compacta), la sacamos del recipiente con el tenedor y nos preparamos para amasar en una zona limpia.
Mientras vamos espolvoreando harina limpia sobre nuestra masa, la amasamos suavemente hasta que quede consistente y no pegajosa.
Luego la dejamos reposar 1 hora en un plato o recipiente tapado con un trapo.
Posteriormente, cogemos un trozo de masa según el tamaño de pizza a realizar. Harinearla un poco y, tras amasarla levemente, darle la forma que queramos ayudándonos del rodillo. Un grosor ideal es de 0,5 cm de fina.
Una vez dada la forma, ponerla en la bandeja del horno y allí es donde añadiremos el tomate y los ingredientes finales.

Para la salsa carbonara:
Tomate frito (cualquiera que os guste)
½ cebolla grande
½ calabacín
5-6 champiñones
Nata de soja o almendras
Pimienta negra molida
Aceite de oliva y sal


Picamos finamente las verduras. En un recipiente, con un chorreón generoso de aceite, las rehogamos bien y salpimentamos. Añadimos posteriormente la nata a gusto y mezclamos todo. A fuego bajo dejamos que se mezclen los sabores durante 3-4 minutos. Corregimos de sal y pimienta. Extendemos un poco de tomate frito sobre la base de pizza y encima una capa de salsa carbonara. Precalentamos el horno y cocemos a 180ºC unos 20 minutos.

Tarta de manzana vegana

Vamos con una gran tarta de manzana sin ingredientes animales. A los que os guste este pastelillo os encantará esta versión. Especialmente quiero dedicár esta receta al amigo David Duarte, carnivoro enloquecido que esta experimentando y dando sus primeros pasos en esto del veganismo. Un abrazo y espero que la disfrutes.


Ingredientes:

Vaso y medio de harina integral (o refinada)
7 cucharadas grandes de azúcar integral
15 gramos de levadura en polvo
1 cucharadita de canela
Leche de soja
¼  de vaso de aceite de girasol
3 manzanas dulces
Mermelada de albaricoque o melocotón (sin gelatinas o derivados animales)


Pelamos y picamos en daditos pequeños una de las manzanas. Reservamos. En un recipiente grande echamos la harina, el azúcar integral, la levadura, la canela y el aceite. Removemos bien todo con un tenedor. Empezamos a añadir la leche y removemos hasta obtener una masa espesa pero fluida. Añadimos ahora los trozos de manzanas picados y mezclamos. La masa que hemos obtenido la pasamos a un molde desmontable para el horno. Pelamos ahora las dos manzanas restantes y la cortamos en láminas para decorar la masa. Una vez precalentado el horno, lo ponemos a 150ºC por ambos lados; metemos el molde con la masa durante unos 50 minutos. Cuando esté lista, la sacamos para untarle con una brocha la mermelada de albaricoque y así darle ese aspecto brilloso. Desmontamos el molde y listo.


19 mar. 2013

Filetillos de soja a la plancha

Plato de nuevo fácil y sin demora de tiempo. El resultado es fantástico y no hay sangre ni angustia animal de por medio. Podeis acompañarlo como más os guste, así como elaborar alguna salsa y añadírsela. Espero que la disfruteis. 
 

Ingredientes:

Filetes de soja texturizada
Eneldo
Tomillo
Pimienta negra
Aceite de oliva
Sal


Dejamos 1 hora en remojo la soja texturizada. Escurrimos bien y pasamos por la sartén junto a un chorrito de aceite, las especias y la sal. Dorarla según gusto y servir acompañada de ensalada, arroz, patatas, etc.

18 mar. 2013

Fruta con melaza y canela

Esta receta es una forma de tomar un postre ligero y bien rico. Podeis usar cualquier tipo de fruta, aunque cuando llegue la temporada os recomiendo que la probeis con melón. Disfrutadla.


Ingredientes:

Fruta de temporada
Melaza o miel de caña
Canela en polvo

Cortamos la fruta a gusto.
Añadimos la melaza o miel de caña y espolvoreamos la canela.
Servir y listo.

17 mar. 2013

Macarrones gratinados con cherry en salsa de tomate

Vamos a presentar hoy domingo otro gratinado vegano. Los tomates cherry son deliciosos y aunque la propia salsa sea de tomates quedan perfectos junto a ella. El tipo de macarrón elegirlo a gusto, aunque es recomendable que sean integrales y de calidad. Disfrutadla. 


Preparando la pasta:
Cocemos los macarrones con un poco de sal, escurrimos y reservamos.
Mezclamos bien éstos con la salsa de tomate y la pasamos al recipiente que irá al horno. Añadimos la bechamel por encima y luego añadimos una pizca de nuez moscada antes de meter en el horno. Gratinar al horno a 200ºC durante 10-15 minutos.

Salsa de tomate:
Tomate triturado natural en lata
Tomates cherry
Ajo
Albahaca molida
Pimienta negra molida
Aceite de oliva y sal


Lavar y cortar en mitades un puñado de tomates cherry. Reservamos.
En una sartén, echamos un chorreón de aceite oliva, picamos los ajos y los rehogamos junto a las mitades de los tomates. A continuación echamos en la sartén la lata de tomate, un puñado de albahaca, un poco de pimienta y salamos.
A fuego medio vamos dejando que se haga y reduzca al menos 30 minutos.

Para la bechamel
:

2 cucharadas de harina de trigo
1 + ½ vaso de leche de soja
½ cebolla
Nuez moscada
Pimienta negra
Azúcar integral
Aceite y sal


Picar finamente la cebolla, dorarla en un cacillo con aceite de oliva y rehogarla con un pelín de agua. Añadimos al cacillo dos cucharadas grandes de harina y un poco de sal, pimienta, azúcar integral y nuez moscada. A fuego lento-medio echamos poco a poco la leche mientras movemos la mezcla sin parar.
Seguir así hasta que obtengamos una crema semilíquida y homogénea (si la pasamos por la batidora de mano queda perfecta). Rectificar de sal, pimienta, nuez moscada y azúcar si es necesario.

16 mar. 2013

¿Qué es el veganismo?

El término 'vegano' fue acuñado en 1945 en Gran Bretaña por la Vegan Society, designando a aquellas personas que evitan todo producto de origen animal tanto para alimentarse, vestirse o cualquier otro propósito. La propia Vegan Society  nos da una definición exacta al respecto:

El veganismo es un estilo de vida que excluye toda forma de explotación y crueldad hacia el reino animal, e incluye la reverencia por la vida. Se aplica a la práctica de vivir de los productos del reino vegetal para excluir la carne, el pescado, las aves, los huevos, la miel, la leche animal y sus derivados, y promueve el uso de alternativas para todos los artículos cotidianos derivados en su totalidad o en parte de los animales.

Por tanto, queda bastante claro que el veganismo incluye un aspecto sentimental y de ética animal, evitando matar, dañar o explotar a estos. Pero a la vez, estas prácticas también derivan en un interés por la propia salud a nivel físico, mental y espiritual.

Esta filosofía es una gran opción para empezar a comprender que la alimentación del ser humano no es algo estático y monolítico, y que si hubo un periodo de la historia en que era necesario comer carne, tendones y hemoglobina, no era más que parte de un proceso evolutivo. Hoy día, en el siglo XXI, ya estamos vivenciando que no es necesario alimentarse de la crueldad y sufrimiento animal. Cualquier nutriente esencial que necesita nuestro cuerpo está en el reino vegetal y por tanto debemos ir desprendiéndonos de la idea de que necesitamos ‘de todo’ para comer.

Desde este blog queremos fomentar las 'recetas veganas' pues es un gran principio para comenzar a experimentar que otra dieta es posible. Encontrarás en él una sección entera con recetas sin derivados animales (aunque sin adentrarnos en profundidades fisiológicas a la hora de elaborarlas), la cual servirá de ayuda a tod@s aquell@s que acaban de dar su primer paso hacia una alimentación más consciente.

Por otro lado, no sería tampoco acertado considerar el veganismo como el culmen de la sabiduría alimenticia, pues alcanzar la excelencia y la armonía con las leyes de la naturaleza no es atender sólo a la ausencia de sufrimiento animal. Debemos llegar a comprender también como funciona nuestro cuerpo en relación al universo.

Al menos, a todos aquellos que halláis decidido empezar a cambiar vuestra alimentación y la búsqueda de una dieta más justa, sabia y acorde con la naturaleza, bienvenidos a un magnífico comienzo. Animaos a experimentar que no es necesario ingerir para vivir nada animal.


Filetes de tofu a la plancha con guisantes

Hoy un platillo combinado rápido y sencillo de hacer. Espero que lo disfruteis. 


Ingredientes:
 
Tofu duro
Lata de guisantes
½ cebolla
Pimienta negra
Aceite de oliva y sal


Picamos finamente la cebolla y sofreímos en la sartén con un chorrito de aceite de oliva. Cuando esté levemente dorada añadimos los guisantes, previamente escurridos, y rehogamos bien todo mientras salpimentamos. Apartamos en un plato.
Cortamos el tofu en filetes, los salamos y pasamos a la plancha con un chorrito de aceite de oliva. Servimos junto a los guisantes y listo.

15 mar. 2013

Tortilla de patatas vegana

Vamos con un clásico de nuestra cocina. Y es que el usar 'menstruación de gallina' (huevo) para hacer una tortilla no lo vemos ya necesario a la altura del proceso evolutivo en que estamos. No es ni bueno ni malo, simplemente no lo consideramos ya necesario. En esta ocasión vamos a elaborarla con harina integral de trigo, pues realmente la función del huevo no es otra que la de 'compactar' las patatas. Disfrutadla.

 
Ingredientes:
Harina integral de trigo
Curry o cúrcuma
Leche de soja o agua
Patata grande
½ Cebolla
Aceite de oliva y sal


Cortamos en trozos pequeños la patata y finamente la cebolla.
Sofreímos éstas con un chorreón de aceite de oliva y un toque de sal.
Las escurrimos y reservamos cuando estén ligeramente doradas.
Para hacer la masa vertimos en un ‘bol’: harina, una pizca de curry o cúrcuma, sal, aceite de oliva y leche de soja o agua. Vamos batiendo hasta conseguir una textura que se parezca al huevo. Echamos ahora la harina batida en el recipiente que teníamos las patatas con cebolla.
Es importantísimo equilibrar la proporción de patatas y harina. No debe quedar nunca mucha más masa que verduras, pues saldría muy blanda. Lo ideal es que sobresalga ‘un poco’ las verduras al mezclarla con la masa en el recipiente. El aspecto de la mezcla deber ser compacto y no acuoso o seco.
Vertimos en una sartén con un poco de aceite. Ayudándonos con unas espátulas vamos dándole forma redonda y terminando de guisar. Darle la vuelta para hacerla bien por ambos lados. Apartamos y dejamos reposar unos minutos para servir mejor fría o templada.

7 mar. 2013

Garbanzos en salsa de tomate

Gran alimento los garbanzos, así que hoy traigo otra receta sencilla y rica con esta legumbre. Disfrutadla. 


Ingredientes:

600 gramos de garbanzos cocidos
800 gramos de tomate triturado
Ajo
Pimienta cayena
Albahaca
Pimienta negra molida
Aceite de oliva y sal


Lavamos y escurrimos 600 gramos, más o menos, de garbanzos cocidos.
En una sartén o recipiente, echamos un chorreón generoso de aceite de oliva, un par de dientes de ajo picados y una pimientas cayena desmenuzada.
Cuando empiecen a dorar añadimos los garbanzos y sofreímos.
Añadimos a continuación una lata de 800 gramos de tomate triturado.
Añadimos a gusto la sal, la albahaca y la pimienta negra molida.
Mezclamos todo bien y dejamos unos 30-40 minutos a fuego medio que el tomate se reduzca. Dejar enfriar y reposar antes de servir. 

2 mar. 2013

Ensaladilla rusa vegana

Vamos a realizar hoy la versión vegana de la tradicional ensaladilla rusa, muy facil de hacer y con un resultado excelente. Ayer mismo charlaba con un amigo de como realizar una salsa mahonesa vegana. Bien, pues aquí tenemos un ejemplo de como hacerla facilmente. Disfrutadla.


Ingredientes:

Patata grande
Zanahoria
Guisantes
Pimiento rojo
Aceitunas verdes
Aceite de girasol
Leche de soja
Sal
Pimienta negra molida
Estragón


Pelamos las verduras y las picamos en trozos pequeños. Menos las aceitunas, las cocemos hasta que estén tiernas, las escurrimos bien y colocamos en un recipiente.
Hecho esto las dejamos enfriar (muy importante antes de echar la mahonesa), añadimos las aceitunas y salpimentamos.
Mézclamos bien las verduras con la cantidad de salsa adecuada (que no sobre o se quede corta de ésta). Servimos con un poco de estragón y listo.

Para hacer la mahonesa vegana:
En la batidora vertimos dedo y ½ de leche de soja  y más o menos un vaso de aceite de girasol. Añadimos la sal y batimos. Si queremos una salsa más espesa añadimos más aceite y si la queremos más líquida añadimos más leche.