3 sept. 2013

El mito de las proteínas

El siguiente texto pertenece al periodista, y gran conocedor de la cultura oriental, Francisco López-Seivane (Cosas que aprendí de Oriente, Oberon, 2005). En él nos explica, de manera inteligente, como no hay necesidad de consumir carne animal para obtener las reservas de proteínas y aminoácidos de nuestro cuerpo. Os animo a que lo reflexioneis y podais daros cuenta de las mentiras que nos llevan colando durante años.


“[El mito de las proteinas] Está intrínsecamente unido al consumo de carne. Como la proteína animal es más parecida a la humana, se cree que es de más fácil asimilación. Sólo la ignorancia puede explicar que tamaño despropósito se haya convertido en una creencia extendida. Toda proteína, animal o vegetal, ha de descomponerse en el organismo humano en sus nutrientes básicos, los aminoácidos, que, posteriormente, son utilizados por el cuerpo para construir la proteína humana. Existen 23 aminoácidos, de ellos 15 pueden ser producidos por el cuerpo y 8 han de ser ingeridos. A esto se le denominan esenciales. Comiendo regularmente frutas, verduras, nueces, etc., estamos recibiendo todos los aminoácidos necesarios. No existen aminoácidos esenciales en los animales que éstos no hayan ingerido de las plantas. De hecho, los animales más fuertes y proteicos se alimentan exclusivamente del reino vegetal. La extendida noción de que ingiriendo carne uno se hace más fuerte no es más que un triste soniquete de posguerra.
    Hay más con respecto a la necesidad de proteínas del cuerpo humano: Nuestro organismo recicla el 70 por ciento de sus propios residuos proteicos; sólo se pierden unos veintitrés gramos diarios, eliminados a través de las heces, la orina, el pelo y la descamación. Todo lo ingerido por encima de estas cifras impone al organismo un consumo extra de energía, además de convertirse en un desecho tóxico que el cuerpo ha de almacenar con el consiguiente aumento de peso. Dada la importancia de la proteína en la estructura humana, el organismo dispone de tales mecanismos de reciclaje y construcción de proteínas que realmente habría que esforzarse mucho para llegar a detectar una carencia.
    (…) Una dieta basada en carne puede llevar a serios problemas: ácido úrico, arteriosclerosis, cáncer de colon, etc. Los vegetales son ricos en vitaminas y minerales y aportan los aminoácidos necesarios. Son más fáciles de digerir y más limpios para eliminar. Poseen, además, abundante fibra, básica para estimular el movimiento peristáltico. Una dieta basada en la combinación inteligente de granos, vegetales, frutas frescas y secas, nueces, almendras, etc., parece mucho más adecuada a las necesidades del organismo humano.
    Las aportaciones de la vieja filosofía oriental y las investigaciones de jóvenes especialistas de distintas universidades están despertando en todo el mundo una nueva conciencia de la alimentación que da la espalda a muchos de los viejos mitos. Ya no se trata de ingerir grandes cantidades de todo aquello susceptible de producir placer, sino más bien de moderar las cantidades y refinar las calidades para que el cuerpo se sienta mejor. O, dicho de otro modo, de comer para vivir en lugar de vivir para comer."

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